KPI: cuando los números mienten (y cómo evitar caer en la trampa)
Las mediciones estadísticas —o como solemos llamarlas en las empresas: KPI (Indicadores Clave de Rendimiento)— están en todas partes. Se usan para decidir inversiones, priorizar proyectos, evaluar gerentes… y hasta para repartir bonos.
El problema es que, en muchas organizaciones, los KPI no miden la realidad. Miden otra cosa: lo que conviene reportar.
Porque cuando la carrera de alguien depende de que un KPI salga “bonito”, aparece una tentación peligrosa: maquillar el número. Y cuanto más alto subes en la jerarquía, peor se pone el asunto: más filtros, más “ajustes”, más narrativa… y menos verdad.
Vamos con ejemplos reales (y bastante comunes).
KPI manipulados en la industria
1) OEE y Utilización: el “milagro” de los 90%
Si hay un KPI que he visto convertido en ficción con frecuencia, es el OEE (o la utilización).
He visto reportes con OEE arriba de 90% de forma “normal”. Pero cuando uno se mete a medirlo en serio, el resultado suele ser 60% o menos.
Por eso yo tengo una regla simple: no creo en un OEE si yo no vi cómo se midió.
2) Desempeño de entrega: 90%… según la planta
Otro KPI estrella para maquillar es el OTD (entrega a tiempo).
En la mayoría de fábricas que he visitado, el OTD reportado suele estar por encima de 90%. El detalle es que, cuando preguntas a la gente en planta, muchas veces te lo dicen con cara de: “sí… ajá”.
¿Quién estaba equivocado? Probablemente no el cliente.
3) Inventario y WIP: el inventario “baja” mágicamente al cierre de mes
Inventario y WIP también son KPI típicos, especialmente cuando una empresa dice que está haciendo Lean.
Conozco un caso donde el inventario se medía mensualmente, siempre al final del mes. La gráfica era hermosa: todo “bajo control”.
Hasta que alguien decidió medirlo diariamente.
Y ocurrió el milagro: el inventario siempre caía fuerte justo antes del cierre. Como si el sistema tuviera un reloj interno que dijera: “muchachos, fin de mes… escondan todo.”
¿Coincidencia? Te dejo la pista: no lo era.
4) Calidad: cuando mejorar el reporte te cuesta el puesto
La calidad es otro KPI favorito. Y también uno de los más peligrosos, porque una mentira en calidad se paga caro, pero no siempre “internamente”.
La calidad real, por supuesto, no mejoró en absoluto.
5) Costos: el KPI más importante… y uno de los más manipulables
El costo es probablemente el KPI más importante en industria. Y también uno de los más difíciles de medir bien.
Medir horas hombre es sencillo. Pero el costo real no es solo mano de obra:
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¿cuánto cuesta perder un cliente por una entrega tardía?
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¿cuánto cuesta un reproceso que nadie reporta?
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¿cuánto cuesta un cambio urgente por fallas de planificación?
Además, la contabilidad estándar suele estar llena de supuestos que distorsionan comparaciones, especialmente contra proveedores externos.
He visto casos donde:
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al proveedor interno se le permite “cotizar” con eficiencia del 100%, pero se le paga según su eficiencia real (siempre peor). Eso hace que un proveedor externo nunca gane, aunque realmente sea más barato.
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o lo contrario: al proveedor interno le cargan todo el costo de equipos viejos ya depreciados, y queda “carísimo” frente al externo. Resultado: termina fabricando piezas que nadie quiere (baja cantidad, alta variedad, complejas)… y se vuelve aún más caro.
6) “Meta-KPI” globales: mejoran los números, no el negocio
He visto empresas con un KPI global para “medir el desempeño de la planta”. Año tras año el indicador mejora. Todo va “mejorando”.
Ejemplos fuera de la industria (porque esto no es solo “de fábrica”)
Este problema no es exclusivo de empresas. También pasa en gobiernos y sistemas públicos.
Rendimiento escolar
En Estados Unidos, los exámenes estandarizados se han visto envueltos en múltiples casos de manipulación: desde docentes dando respuestas hasta correcciones indebidas antes de calificar.
Cuando el KPI define el futuro de la escuela, el KPI se vuelve el objetivo. No el aprendizaje.
Indicadores económicos
Crecimiento, estabilidad financiera, déficit… son KPI nacionales. Y muchos países los “maquillan” para ganar narrativa o poder político.
China ha sido cuestionada por indicadores inflados. Grecia entró al euro con cifras altamente discutibles. Alguien, seguro, hizo carrera con esos números.
Producción “heroica”
En regímenes socialistas o comunistas esto fue clásico: se reportaban “hazañas” irreales para sostener propaganda.
En la Unión Soviética se reportó que Aleksei Stakhanov extrajo 102 toneladas de carbón en un turno, luego 227 toneladas. Nació el “movimiento stajanovista”.
En China, durante la gran hambruna (1958–1961), se exageraron rendimientos agrícolas hasta lo absurdo (campos “cubiertos” con cosechas imposibles).
Historias épicas… con números irreales.
Desempleo
Muchos países “mejoran” desempleo cambiando definiciones.
Conclusión: la regla de oro
Estos son solo algunos ejemplos. En tu industria, seguro puedes listar varios más.
La idea principal es simple:

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