Evasión de costos: el ahorro que no aparece en los reportes! (pero existe)
Evasión de costos: el ahorro que no aparece en los reportes (pero existe)
Cuando hablamos de Lean y de mejoras operativas, muchas veces aparece una frustración típica: “Hicimos mejoras, pero en finanzas no se ve nada.”
En gran parte de los casos, lo que está ocurriendo no es falta de impacto. Es que el impacto se llama evasión de costos… y, por definición, no siempre aparece como una línea de ahorro.
¿Qué es la evasión de costos?
La evasión de costos (cost avoidance) es el dinero que dejas de gastar gracias a una decisión o mejora que cambia la manera en que opera tu negocio.
No es “recortar presupuesto” ni “negociar más barato”. Es algo más potente: eliminar la necesidad de incurrir en un costo que, si no cambiabas nada, habría ocurrido.
En otras palabras: mejoraste el sistema y, como resultado, tu estructura de costos se vuelve más eficiente.
Un ejemplo simple y muy común
Imagina una empresa que, con frecuencia, se ve obligada a acelerar pedidos para cumplir con el cliente: envíos urgentes, producción exprés, transporte premium, horas extra… todo eso cuesta más.
Decides hacer un proyecto de mejora para entender por qué pasa tanto. Analizas la situación y encuentras la causa raíz:
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el inventario está mal registrado;
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ventas cree que hay producto disponible para despachar;
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cuando descubren que no hay, el equipo “apaga el incendio” acelerando el pedido para no fallarle al cliente.
Luego corriges la precisión del inventario. Desde ese momento:
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ventas ve la disponibilidad real,
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los pedidos se planifican correctamente,
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y ya no hace falta pagar los costos de urgencia.
Eso es evasión de costos: el gasto deja de existir porque eliminaste el motivo que lo generaba.
¿Por qué contabilidad a veces “no lo ve”?
Porque contabilidad registra lo que ocurre. Si ya no pagaste el envío exprés, no aparece como “ahorro”, simplemente no aparece. Es un costo que evitaste y que ya no tendrás que enfrentar.
A eso se le suele llamar evasión de costos directos: un costo específico que desaparece porque eliminaste su causa.
Evasión de costos indirectos: el impacto acumulado
Hay un segundo tipo de evasión de costos, todavía más frecuente: la indirecta.
Piénsalo así: cuando una empresa desarrolla cultura de mejora continua, la gente empieza a eliminar pequeñas cosas que no agregan valor:
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dobles registros,
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revisiones innecesarias,
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retrabajos,
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movimientos, esperas y “trabajos tontos” que consumen tiempo.
Con el tiempo, el trabajo se simplifica tanto que ocurre algo muy valioso:
puedes crecer sin contratar al mismo ritmo que antes.
No siempre puedes decir “esta mejora ahorró exactamente X dólares”, porque el efecto viene de muchas mejoras pequeñas combinadas. Pero sí puedes ver el resultado final: menos crecimiento de estructura y menos sueldos adicionales para sostener la operación.
Eso también es evasión de costos: evitaste aumentar costos que, en el modelo anterior, habrían sido inevitables.
Por qué esto ayuda a entender el valor real de Lean
Un líder recibe reportes mensuales con el gasto real. Eso muestra el presente.
Pero la evasión de costos habla del “futuro que no ocurrió”: lo que habrías tenido que pagar si no mejorabas.
Por eso, si nadie conecta la mejora con la demanda y el crecimiento, el directivo puede pensar:
“No veo ahorro… entonces Lean no está aportando.”
Y ahí está el error. Cuando relacionas los costos evitados con el crecimiento del negocio, se vuelve evidente que Lean permite algo poderoso:
aumentar ingresos sin aumentar costos al mismo ritmo.
Y cuando sumas muchas evasiones pequeñas, el impacto acumulado termina siendo enorme.
Una analogía rápida para explicarlo en segundos
Imagina que durante 15 años conduces al trabajo por la misma ruta: 10 millas. Para ti, eso es “lo normal”.
Un día alguien te muestra una ruta nueva y el trayecto baja a 8 millas.
No ganaste dinero hoy. Pero acabas de descubrir que estabas recorriendo 2 millas innecesarias cada vez.
Eso es evasión de costos: dejar de pagar un esfuerzo que antes era habitual, pero nunca fue necesario.
Cómo conectarlo con el desempeño financiero
Si lo quieres explicar de forma más financiera, piensa en un modelo simple:
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tienes una estructura de recursos (costos fijos/estructura),
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atiendes clientes y generas ingresos,
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incurres en costos variables,
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y todo eso define tu punto de equilibrio y tu rentabilidad.
La evasión de costos mejora el negocio de dos maneras:
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Reduce recursos necesarios
(menos urgencias, menos retrabajo, menos horas extra, menos desperdicios). -
Aumenta capacidad sin inflar la estructura
puedes atender más demanda manteniendo recursos relativamente estables.
Dicho fácil: bajas el punto de equilibrio y subes la rentabilidad, o creces sin que se te dispare el costo.
Cierre: el cambio mental clave
La evasión de costos obliga a un cambio de chip:
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no mirar solo “lo que gasté”,
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sino también “lo que dejé de gastar gracias a mejorar”.
Cuando una organización aprende a identificar, medir y contar bien estas historias, Lean deja de verse como “actividades” y empieza a verse como lo que realmente es:
una estrategia práctica para mejorar la experiencia del cliente y fortalecer el desempeño financiero.


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